Colombia en Alerta Máxima: Paro Armado del ELN en el Caribe de 72 Horas por Injerencia Militar de EE.UU.

El Paro Armado del ELN en el Caribe de 72 horas es inminente. Analizamos la amenaza, la justificación de la guerrilla por las operaciones militares de EE.UU. en el Caribe y el impacto de seguridad en las regiones costeras y fronterizas de Colombia.

El Gobierno colombiano enfrenta una escalada de seguridad de alto riesgo tras la declaración de un Paro Armado del ELN en el Caribe de 72 horas. La amenaza, emitida por el Comando Central (COCE) de la guerrilla, rige a partir de las 6:00 am del próximo domingo 14 de diciembre y afecta directamente la movilidad y la actividad económica en varias regiones críticas del país, especialmente aquellas con acceso al litoral Caribe y zonas fronterizas.

La justificación pública de la guerrilla no está centrada en demandas internas de la mesa de diálogo, sino en una reacción a la escalada geopolítica reciente. El ELN argumenta que el paro armado es una protesta directa contra las «operaciones militares de injerencia» que EE.UU.  se está intensificando en el Mar Caribe, un contexto que se agrava tras el cruce de declaraciones entre el presidente Gustavo Petro y el expresidente Donald Trump. Este movimiento del ELN convierte la seguridad interna en un campo de batalla de la política exterior, obligando al Ejecutivo a revaluar su postura frente a la cooperación con Washington.

Las Regiones Bajo Amenaza por el Paro Armado del ELN en el Caribe

Aunque el nombre sugiere una afectación exclusiva del litoral, las autoridades han emitido alertas de seguridad que cubren un espectro más amplio. Históricamente, los paros armados del ELN han impactado con fuerza en:

  • Región Caribe Ampliada: Departamentos como Bolívar, Cesar, La Guajira y Córdoba, donde el control de corredores estratégicos es clave para la economía lícita e ilícita, afectando directamente puertos, vías turísticas y el suministro de bienes. La expectativa de un impacto total en estas zonas, vitales para el comercio y el turismo en la temporada decembrina, ha generado pánico entre los transportadores y el gremio hotelero.

  • Frontera con Venezuela: Los departamentos de Arauca y Norte de Santander, aunque no estrictamente en el Caribe, son áreas de influencia histórica del ELN y podrían experimentar bloqueos solidarios, exacerbando la tensión en los pasos fronterizos controlados por la guerrilla. Esto complicaría aún más las relaciones binacionales y el manejo del flujo migratorio.

  • Corredores Viales Nacionales: La principal preocupación se centra en el bloqueo total de vías primarias y secundarias, lo que detiene el transporte de alimentos, combustible y la movilización de la población civil en plena temporada prenavideña.

La comunicación oficial del grupo insurgente incluye una ominosa advertencia a la población civil para que «no se mezclen con militares» o Fuerzas Públicas, buscando evitar ser víctimas de los enfrentamientos. Esta declaración eleva el nivel de riesgo de confrontación directa entre el ELN y el Ejército Nacional. La implementación del Paro Armado del ELN en el Caribe en un momento tan sensible demuestra la capacidad de la guerrilla para paralizar la actividad económica estratégica del país.

Impacto en el Proceso de Paz y la Gobernabilidad

El anuncio de un Paro Armado del ELN en el Caribe en medio de un cese al fuego bilateral y negociaciones activas en México es un claro síntoma de la crisis de la estrategia de «Paz Total» del Gobierno Petro. La guerrilla utiliza esta medida de fuerza como una táctica de presión, buscando:

  1. Visibilidad Geopolítica: Intentar mostrarse como un actor que reacciona a la política exterior de EE.UU.  validando su narrativa histórica antiimperialista y buscando apoyo internacional en su contra, especialmente de naciones que comparten esa retórica.

  2. Presión en la Mesa: Forzar al Gobierno a soportar su posición frente a la cooperación militar con EE. UU. , exigiendo límites claros y transparentes a las operaciones conjuntas en el territorio colombiano.

  3. Control Territorial: Reafirmar su dominio en zonas estratégicas del Caribe y fronteras, en un momento donde las Fuerzas Militares han incrementado las operaciones antidrogas tras la crisis con Washington. Este control se traduce en una mayor capacidad de extorsión y reclutamiento.

Expertos en conflicto armado consultados por el Congreso ALD señalan que la amenaza constituye una violación grave de los acuerdos de cese al fuego, poniendo en duda la seriedad del ELN en la mesa de diálogo y generando un desgaste significativo en la figura del Alto Comisionado para la Paz. La presión sobre la Presidencia para condenar y responder militarmente es ahora inmensa, mientras intenta preservar la única vía de diálogo que queda abierta.

Paro Armado del ELN en el Caribe
Foto: STRINGER

El Contexto de Injerencia Militar de EE.UU. UU.

La justificación del Paro Armado del ELN en el Caribe se superpone a la reciente controversia sobre la Operación Lanza del Sur, una ofensiva antidrogas de EE.UU.  en el Caribe y el Pacífico que el expresidente Trump había usado como amenaza directa contra Colombia. La presencia de buques y aviones de vigilancia estadounidenses en aguas internacionales cercanas a la costa colombiana es el «hecho de injerencia» que el ELN utiliza como bandera para movilizar sus estructuras.

Aunque el Gobierno ha intentado mantener la cooperación antidrogas por canales diplomáticos tradicionales, la escalada de Trump y ahora la reacción armada del ELN demuestran que la seguridad interna colombiana está ligada a la geopolítica regional. La decisión del ELN obliga al Ministerio de Defensa a desplegar operativos de contención masiva en las zonas amenazadas.

Reacción del Gobierno y Perspectivas Futuras

El Ministerio de Defensa ha convocado un consejo extraordinario de seguridad para evaluar la amenaza del Paro Armado del ELN en el Caribe y determinar las acciones militares de respuesta. La primera prioridad es la protección de la infraestructura crítica, como oleoductos y subestaciones eléctricas, históricamente objetivos de la guerrilla. Además, se activarán corredores humanitarios de emergencia en las regiones más afectadas para garantizar el suministro básico.

La sociedad civil y el sector productivo han expresado su profunda preocupación. Un paro armado de 72 horas antes de la temporada de fin de año representa un golpe económico significativo para el turismo y el comercio, justo cuando el país esperaba un repunte. El Gobierno se encuentra en una encrucijada: debe condenar firmemente el paro por ser una violación al cese al fuego, pero al mismo tiempo debe evitar que el evento dinamite por completas las mesas de negociación de paz.

En conclusión, la declaración del Paro Armado del ELN en el Caribe es un acto de fuerza que utiliza la coyuntura internacional como excusa, obligando al Estado a demostrar su capacidad de control territorial, mientras la diplomacia se esfuerza por mantener a flote los frágiles diálogos de paz.

Por: Edward Cipagauta

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