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La Herida Viva: A 40 Años de la Toma del Palacio de Justicia , el País Exige la Verdad Total

A 40 Años de la Toma del Palacio de Justicia de 1985, el territorio conmemora el asalto terrorista del M-19 y la subsiguiente impunidad. Las Altas Cortes exigen respuestas.
Hoy, 7 de noviembre de 2025, el territorio colombiano conmemora cuatro décadas de la dolorosa Toma del Palacio de Justicia (ocurrido el 6 y 7 de noviembre de 1985). La celebración de estos 40 Años de la Toma del Palacio de Justicia es un llamado urgente de la nación que no solo recuerda el asalto terrorista del M-19, sino que también alza la voz por las respuestas fundamentales que aún se niegan sobre el subsiguiente holocausto. El evento, que combinó el asalto armado de la guerrilla con una violenta retoma militar, se saldó con cerca de cien víctimas y numerosos desaparecidos, y sigue siendo la prueba más palpable de la fragilidad de las instituciones ante la violencia.
El asalto del M-19 fue un ataque directo contra la democracia y la rama judicial, tomando como rehenes a magistrados, empleados y visitantes. La orden de la cúpula militar de una retoma a sangre y fuego intensificó la tragedia, resultando en un incendio masivo que consumió archivos y vidas. Las Altas Cortes lideraron hoy los actos conmemorativos en la capital, depositando rosas blancas y reafirmando que la impunidad sigue siendo una herida abierta. Los líderes de la Rama Judicial expresaron su desolación ante los múltiples interrogantes que persisten, a pesar de las sentencias judiciales que han intentado esclarecer una pequeña parte de los hechos. «¿Quiénes financiaron la toma? ¿Qué pasó con la suerte de cada uno de los desaparecidos, sometidos a desaparición forzada durante la retoma?», fueron algunas de las preguntas que resonaron con fuerza en la Plaza de Bolívar. La disciplina silenciosa y el progreso en la investigación judicial, aunque lentos, chocan con el persistente vacío de la verdad total, crucial para la sanación del territorio .
El papel incansable de los familiares de las víctimas ha sido fundamental para mantener viva la memoria. Su propósito ha trascendido las décadas, buscando que el Estado reconozca plenamente su responsabilidad y que se encuentren a los desaparecidos. La sociedad colombiana no puede permitirse pasar otra década sin que se cierren estos capítulos de dolor. Los vacíos de la verdad alimentan la polarización y socavan la confianza en el sistema.

La Batalla por la Memoria y la Contrarresta de Relatos Falsos
La conmemoración a 40 Años de la Toma del Palacio de Justicia ha puesto en evidencia una «guerra de relatos» que, según los magistrados, busca desdibujar el dolor de las víctimas. Mientras el país se enfoca en el valor del Estado de Derecho, algunas figuras políticas con pasado guerrillero o militar han intentado minimizar responsabilidades. En este contexto, la defensa de la memoria histórica se convierte en un acto de resistencia ciudadana y un progreso moral ineludible.
La Unidad de Búsqueda de Personas Desaparecidas y el Centro Nacional de Memoria Histórica han acompañado los actos, buscando que las nuevas generaciones comprendan las graves consecuencias de la violencia. La exposición de fotos inéditas de la toma, que permanecieron archivadas por cuatro décadas, es un valioso aporte a la reconstrucción de la verdad.
Implicaciones para el Congreso y el Futuro del País
La conmemoración a 40 Años de la Toma del Palacio de Justicia debe ser un mandato ineludible para el Congreso y la rama de justicia. El caso es un recordatorio de que la inestabilidad política y la falta de verdad tienen costos incalculables que el territorio sigue pagando. Es un llamado a no permitir que la narrativa falsa borre el sufrimiento ya utilizar la fuerza de la memoria para impulsar un futuro más justo y en paz en cada rincón del país.

Por: Edward Cipagauta






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