El conflicto entre Israel y Palestina es uno de los más antiguos y complejos del mundo moderno, con raíces que se remontan a principios del siglo XX. Este conflicto involucra disputas territoriales, étnicas y religiosas entre israelíes y palestinos, y ha causado innumerables pérdidas humanas, devastación material y una crisis humanitaria constante en la región.
El conflicto actual tiene sus raíces en la partición de Palestina después de la Primera Guerra Mundial, cuando el Imperio Británico tomó el control de la región, que previamente había sido gobernada por el Imperio Otomano. En 1947, la ONU propuso dividir Palestina en dos estados, uno judío y otro árabe, lo que fue aceptado por los líderes judíos, pero rechazado por los árabes. En 1948, tras la retirada británica, Israel proclamó su independencia, lo que desencadenó la primera guerra árabe-israelí. A lo largo de los años, varias guerras y conflictos, como las de 1956, 1967 y 1973, han agravado las tensiones, con el desplazamiento de cientos de millas de palestinos y la ocupación de territorios como Cisjordania y la Franja de Gaza por parte de Israel.
En el siglo XXI, la situación ha empeorado con el control de la Franja de Gaza por parte del grupo militante Hamas desde 2007. Desde entonces, las tensiones entre Israel y Hamas han aumentado, con conflictos recurrentes que han resultado en miles de muertos y heridos. , principalmente entre los palestinos.
El último episodio importante en el conflicto comenzó el 7 de octubre de 2023, cuando Hamas lanzó un ataque sin precedentes contra Israel, en el que murieron más de 1.100 personas, la mayoría civiles, y capturaron a más de 200 rehenes. Este ataque provocó una respuesta militar masiva de Israel, que ha devastado gran parte de la Franja de Gaza. Según informes, más de 20.000 palestinos han muerto en los bombardeos y millones han sido desplazados, lo que ha llevado a una crisis humanitaria sin precedentes. Gaza, que ya estaba bajo bloqueo desde 2007, enfrenta una grave escasez de alimentos, medicamentos y otros suministros esenciales, exacerbando las condiciones de vida en la región.
Israel ha argumentado que su ofensiva tiene como objetivo eliminar la amenaza de Hamas, un grupo militante que considera una amenaza existencial para su seguridad. Sin embargo, los ataques aéreos masivos y las operaciones terrestres han afectado principalmente a la población civil, destruyendo infraestructuras clave y matando a millas de personas inocentes. Las críticas internacionales han aumentado debido a la magnitud de la destrucción y el sufrimiento humano.

Impacto social y geopolítico
Este conflicto no solo afecta a Israel y Palestina, sino que tiene profundas implicaciones geopolíticas a nivel mundial. En primer lugar, la crisis ha tensado las relaciones internacionales. Estados Unidos, habitualmente un aliado de Israel, ha apoyado la respuesta militar israelí, lo que ha provocado críticas en algunos sectores. A pesar de los llamamientos para una solución negociada, las relaciones entre Israel y los países árabes, así como con las potencias mundiales, están bajo presión.
Los países de la región, como Egipto y Jordania, han desempeñado un papel mediador en los intentos de tregua, aunque estos esfuerzos han sido infructuosos a largo plazo. La crisis humanitaria también ha suscitado una gran preocupación. La ONU y varias organizaciones no gubernamentales han advertido sobre el colapso de los servicios básicos en Gaza, y la comunidad internacional ha presionado para facilitar la ayuda humanitaria, que ha sido limitada por el bloqueo israelí.
A nivel mundial, el conflicto ha polarizado las opiniones. Mientras que algunos gobiernos apoyan el derecho de Israel a defenderse, otros critican la desproporcionalidad de la respuesta militar. En Europa y América, ha habido protestas tanto a favor de los derechos palestinos como en apoyo a Israel. El conflicto ha reavivado viejas divisiones, no solo en el Oriente Medio, sino también entre las principales potencias del mundo.
Por: Paola Gomez








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