En el marco de un acalorado debate sobre la reforma educativa, una afirmación realizada por una congresista del Pacto Histórico ha encendido las redes sociales y generado intensas discusiones entre expertos, padres de familia y educadores. Durante una intervención pública, la congresista expresó: “Obligar a un niño a ir al colegio es violencia”
Las palabras de Susana Boreal reabren un debate sobre las fallas estructurales del sistema educativo colombiano. Problemas como la falta de infraestructura adecuada, la desigualdad en recursos entre áreas urbanas y rurales, y los altos índices de deserción escolar siguen siendo desafíos importantes.
Aunque Boreal puso el foco en problemas reales, los expertos advierten que sus declaraciones pueden interpretarse como un desconocimiento de los avances logrados en términos de acceso y cobertura educativa en las últimas décadas.
«La educación debe ser más que una obligación, debe ser un espacio donde los niños puedan desarrollarse plenamente y sentirse seguros».
«No se trata de dejar de educar, sino de encontrar métodos que respeten los ritmos y talentos de cada niño. El modelo actual no funciona para todos».
Sin embargo, la mayoría de las reacciones fueron críticas. Docentes, académicos y padres de familia calificaron las palabras de la congresista como irresponsables, argumentando que la educación obligatoria es un derecho fundamental y una herramienta esencial para combatir la deserción.
«El acceso universal a la educación no solo es un derecho, sino una necesidad para construir una sociedad más justa. Si bien el sistema educativo tiene fallas, cuestionar su obligatoriedad puede poner en riesgo décadas de avances en cobertura y alfabetización»
Incluso dentro del Pacto Histórico, la postura de Boreal generó incomodidad. Algunos de sus colegas enfatizaron que la prioridad debe ser mejorar las condiciones de las instituciones educativas y no eliminar la obligatoriedad de la educación.
Un sistema en crisis
Boreal también destacó las consecuencias psicológicas que enfrentan algunos estudiantes al asistir a las instituciones educativas en las condiciones actuales. Señaló que, aunque se garantiza que un niño asistirá a la escuela, esto no necesariamente implica que reciba una educación de calidad o acceda a recursos adecuados. Según el congresista, muchos menores se sienten desmotivados y terminan experimentando problemas de salud o emocionales debido a los entornos “hostiles”
El camino hacia la transformación educativa
Si bien las palabras de Susana Boreal resultaron polémicas, han logrado poner en la agenda pública la necesidad de reflexionar sobre la calidad y el enfoque del sistema educativo. La discusión ahora se centra en cómo garantizar una educación que no solo sea obligatoria, sino también inclusiva y de alta calidad.
Por el momento, la representante no ha aclarado si sus declaraciones reflejan una propuesta concreta o simplemente su opinión. Sin embargo, el debate suscitado promete mantenerse como un tema clave en las discusiones legislativas y en la opinión pública.
¿Es necesario replantear la obligatoriedad en el sistema educativo, o el verdadero desafío es mejorar las condiciones actuales? La respuesta a esta pregunta podría definir el rumbo.
La ONU y otras organizaciones internacionales, como UNICEF, defienden el derecho a la educación como fundamental para el desarrollo de los niños y jóvenes, subrayando que la educación primaria obligatoria no es una forma de violencia, sino un derecho humano esencial. Según la Convención sobre los Derechos del Niño, la educación primaria debe ser gratuita y obligatoria, lo cual garantiza que todos los niños tengan acceso a oportunidades de aprendizaje que favorezcan su desarrollo integral. Además, la Organización de Estados Americanos (OEA) respalda este enfoque, insistiendo en que la educación primaria obligatoria es un derecho que debe ser universal y accesible para todos los niños.
UNICEF también resalta que la educación es crucial para el desarrollo físico, emocional y social de los niños. Los estudios de la organización muestran que la falta de acceso a la educación limita las oportunidades de vida de los niños, y el abandono escolar tiene consecuencias duraderas.
En muchos países, especialmente en los más vulnerables, la educación obligatoria actúa como un factor clave en la reducción de la pobreza y la desigualdad. Según la ONU, los niños que asisten a la escuela tienen más probabilidades de romper el ciclo de pobreza, mejorar sus oportunidades laborales.

En conclusión, el sistema educativo en Colombia enfrenta retos significativos, pero también ofrece una oportunidad crucial para transformar la vida de las nuevas generaciones. Es primordial brindar una educación de calidad que no solo garantiza el acceso a la enseñanza básica, sino que también se enfoca en el desarrollo integral de los estudiantes. Este enfoque debe incluir la formación en habilidades empresariales, científicas y computacionales, que son esenciales en un mundo cada vez más globalizado y tecnológico. Asimismo, es fundamental cultivar la inteligencia emocional, permitiendo que los estudiantes aprendan a manejar sus emociones ya enfrentar los desafíos de la vida.
Además, una educación integral debe proporcionar herramientas para que los jóvenes adquieran una estabilidad financiera a lo largo de su vida, enseñándoles a administrar sus recursos, ahorrar e invertir de manera responsable. De igual forma, debe promover el bienestar emocional, ayudando a los estudiantes a mantener una salud mental óptima ya tomar decisiones conscientes.
Es necesario que el sistema educativo se adapte a las demandas del siglo XXI, preparando a los estudiantes no solo para ser competentes en el ámbito laboral, sino también para ser ciudadanos plenos, emocionalmente saludables y financieramente responsables.
Por: Paola Gómez








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