El Club Atlético San Lorenzo de Almagro ha decidido que su nuevo estadio llevará el nombre del Papa Francisco, una decisión que ha sido confirmada por Marcelo Monetti, presidente del club. Esta iniciativa fue acordada en vida del pontífice durante una visita especial al Vaticano.
Durante esta reunión, los directivos de San Lorenzo presentaron un fragmento de la tribuna del antiguo Gasómetro, el estadio que el joven Jorge Mario Bergoglio solía visitar con su padre en el barrio de Boedo. La conexión del Papa con el club es significativa; incluso en la década de 1990, cuando se desempeñaba como arzobispo de Buenos Aires, se hacía presente en el vestuario para bendecir a los jugadores, aunque no todos los entrenadores veían con buenos ojos su presencia. Una anécdota revela que el entrenador Alfio Basile pidió que se le retirara del camerino, creyendo que traía “mala suerte”, sin conocer la magnitud de la figura que tenía ante él.

El Papa Francisco ha promovido un enfoque más humano y accesible dentro de la Iglesia, renunciando a los lujos y eligiendo gestos de sencillez, siempre manteniéndose fiel a sus raíces. A pesar de su elevada posición en el Vaticano, nunca abandonó su pasión por San Lorenzo. Su legado trasciende lo religioso, actuando como un puente entre la espiritualidad y la vida cotidiana, fusionando la sotana con la camiseta azulgrana.
Nombrar el nuevo estadio “Papa Francisco” no solo rinde homenaje a una figura prominente de la Iglesia, sino que también celebra a un hincha que ha mantenido viva su pasión por el fútbol. Desde su nueva tribuna en el cielo, Francisco vivirá en la memoria de los aficionados cada vez que la pelota ruede en Boedo.
De este modo, San Lorenzo no sólo honra al pontífice más futbolero de la historia, sino que también establece un vínculo perdurable entre el fútbol y la fe, dos lenguajes universales que el Papa ha sabido integrar con humildad, alegría y pasión.
Por: Sebastian Orjuela








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